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Consumidores de supermercados, enfermedades vinculadas a la alimentación y salud en los estratos más bajos: los efectos de la financiarización

21 Julio 2020

Por Gabriela Andrades y Claudia Núñez. Sociólogas, Universidad Diego Portales [1] [2]

En las últimas décadas, el país ha estado sujeto a profundos cambios en su economía. Si nos remontamos a la historia, fue en el margen de la dictadura militar cuando se radicalizaron políticas a favor de un modelo económico neoliberal. Entre las características de este modelo, se encuentran políticas restrictivas del gasto público que buscan reducir la influencia del Estado en la economía nacional y políticas orientadas a la internacionalización económica, pro empresariales y productivistas (Almonacid, 2016). En este contexto es que comienzan a tomar preponderancia empresas multinacionales y transnacionales. En nuestro país, las grandes cadenas de supermercados se convierten en actores claves de este nuevo modelo económico. Por una parte,  a partir de un proceso de financiarización, entendido como “un patrón de acumulación en el cual los beneficios se acrecientan primariamente a través de canales financieros más que a través del comercio y producción de mercancías” (Soto, 2013 haciendo referencia a Krippner, 2005. p. 67); y por otra parte, a través de la producción de mercancías a gran escala, convirtiéndose en las principales abastecedoras del comercio minorista y dejando en segundo plano a otros productores y vendedores. “Cada vez son menos las agroempresas que están a cargo de la producción, quienes limitan las alternativas de los consumidores” (Otero, 2013).

Estas empresas, quienes fomentan el consumo de las personas para hacer crecer sus ganancias, aumentan a su vez los niveles de endeudamiento y llegan a cumplir una importante función en la economía de los hogares debido al alto costo de vida actual. La financiarización nace desde la idea de crear un nuevo sujeto económico a partir de los hogares de medios y bajos ingresos (Gonzalez, 2018). Estos niveles de endeudamiento han ido en aumento en los últimos años, ya que es una manera en que los individuos pueden obtener créditos de fácil acceso, especialmente para quienes no cuentan con los requisitos solicitados por los bancos tradicionales para obtener un crédito. Es el caso de Jumbo, Lider y Tottus.

En el panorama alimenticio, Chile a pesar de disminuir considerablemente sus niveles de desnutrición (FAO et al, 2018) ha aumentado la tendencia a padecer obesidad y sobrepeso. Esto va de la mano con una alimentación alta en grasas saturadas, sal, azúcar y químicos, aumentando en consecuencia, las enfermedades cardiovasculares. Un estudio de caso en Guatemala, señala que los clientes tuvieron un mayor consumo de alimentos parcialmente procesados y altamente procesados en supermercados, a diferencia de aquellos que compraron solo en tiendas tradicionales (Asfaw, 2008).

A su vez, en los países en desarrollo, van en aumento los reportes sobre población de estratos bajos con enfermedades coronarias y diabetes (Carrazón et al, 2012). Otros estudios señalan que en algunos de estos países la obesidad se presenta mayormente en la población pobre y con menor educación. Se observa, además, un aumento de enfermedades crónicas (Fonseca, Patiño y Herrán, 2013).

En el marco de estos antecedentes, nuestro objetivo de investigación fue identificar la relación que puede tener el aumento en el nivel de endeudamiento con el deterioro de las dietas en los sectores de menores recursos de la población. El estudio se realizó en la comuna de Maipú, utilizando una metodología mixta (encuestas y entrevistas) para entender en profundidad el fenómeno debido a la ausencia de información conjunta. Las personas que contribuyeron a la realización del estudio fueron clientes de Líder que tenían la tarjeta de crédito. De esta forma pudimos entender  la manera en que las personas se alimentaban y manejaban la economía del hogar. Por otro lado, gracias a las entrevistas en profundidad, dimos con discursos que nos permitieron observar de qué manera afectaba la posesión de la tarjeta a las personas, cuál era la forma en que se alimentaban y su nivel de satisfacción con ésta. Finalmente, pudimos observar fenómenos de dominación y subjetividades como una manera de entender este fenómeno desde una perspectiva sociológica, y cuáles eran sus implicancias.

Entre los resultados identificamos que el uso de la tarjeta resulta ser esencial en la planificación de la economía doméstica, generando una fuerte dependencia con elevadas cargas financieras. Como parte de los resultados, además, se evidenció que ésta es utilizada principalmente en la adquisición de bienes alimenticios frente a los cuales las personas sin esta tarjeta no podrían acceder.

Este aumento del uso del crédito para acceder al sustento alimentario da cuenta de la fidelización que se genera mediante su utilización, lo que posiciona a las cadenas de alimentos como principales abastecedoras y un factor importante que determina la calidad alimenticia de las personas. El estudio permitió visibilizar cómo la deuda y las formas de financiamiento afectan las prácticas de consumo y alimentación, y la salud de las personas desde la oferta alimentaria a la que se ven enfrentadas.

Además, la elección en los hábitos alimenticios está mediada muchas veces por el poder adquisitivo de las personas y no en razón de lo que ellos quisieran o consideran una buena alimentación. La oferta alimentaria que observamos en el campo de estudio es mucho más escasa que en comunas en donde se presenta un alto ingreso económico. La mayoría de los entrevistados menciona que por lo menos en algún momento han sentido que no pueden acceder a cierto alimento por el territorio en el cual viven.

Los resultados también dieron cuenta de que el 84% de las personas que se abastecen como primera fuente en supermercados, tienen o han tenido, ellos o alguien de su familia, alguna enfermedad vinculada a la alimentación. Destacaron mayormente enfermedades como obesidad, sobrepeso, diabetes, hipertensión, hígado graso y osteoporosis. Esto nos llama a poner atención en las prácticas de consumo y alimentación en la actualidad y de la calidad de la oferta alimentaria.

Por parte de los supermercados, podemos observar que la alimentación que estas cadenas promueven no siempre es la más adecuada. Como se puede apreciar en las entrevistas donde se recogió la opinión de los clientes, la forma en que disponen los alimentos dentro de una tienda, o localización de esta misma, afecta en la forma en que las personas compran. Con las tarjetas de crédito estas empresas fidelizan a los clientes con diferentes sistemas y/u ofertas que aseguran el consumo del cliente en su local.

A modo de conclusión, cabe destacar que existe una relación entre la masificación de entrega de tarjetas de crédito con la actual crisis alimentaria. El fuerte incremento de la deuda como medio para solventar las necesidades alimenticias está ocultando las carencias que vive una parte importante de la población. Además, esto puede ser una situación riesgosa debido a la poca educación financiera y alimentaria existente en el país.

Con la evidencia recopilada podemos dar cuenta de que la oferta alimentaria que se está disponiendo se asocia con graves y masivos problemas a la salud. Los niveles de sobrepeso y obesidad son sumamente altos, y la tendencia es que siga el aumento. Respecto a las enfermedades, es preocupante el alto número de personas que sufren de hipertensión y diabetes, ya que son una de las principales causas de muerte.

Si bien este estudio se llevó a cabo en la comuna de Maipú, se considera pertinente que se pueda extrapolar a diferentes comunas del país para estudiar en mayor detalle la correlación que existe entre ambos fenómenos. Sobre todo, en aquellas comunas que cuentan con un alto índice de pobreza, alta obesidad y alta cantidad de tarjetas de crédito.

Referencias

Almonacid F. (2016). Neoliberalismo y crisis económica: Políticas estatales, mercado y agricultores en Chile, 1973 – 1985. Universidad Austral de Chile. http://www.scielo.org.co/pdf/rhc/n62/n62a07.pdf

Asfaw A. (2008). Does supermarket purchase affect the dietary practices of households? Some empirical evidence from Guatemala. Dev Policy Rev 26: 227–243.

Carrazón J., Gallardo C., López D. y Valdés M. (2012) Seguridad Alimentaria para todos. Conceptos y reflexiones.

FAO, OPS, WFP y UNICEF. (2018). Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y El Caribe 2018. Número de páginas (133).

Fonseca Z., Patiño G. y Herrán O. (2013). Malnutrición y seguridad alimentaria: un estudio multinivel. Revista chilena de nutrición, 40(3), 206-215. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182013000300001

González F. (2018). Crédito, deuda y gubernamentalidad financiera en Chile. Revista Méxicana de Sociología, 80 (4), 881-908

Otero, G. (2013). El régimen alimentario Neoliberal y sus crisis: Estado, agroempresas multinacionales y biotecnología. Antípoda 17, 49-78.

Soto, R (2013). América latina. Entre la financiarización y el financiamiento productivo. Problemas Del Desarrollo. Revista Latinoamericana De Economía, 44 (173). https://doi.org/10.1016/S0301-7036(13)71875-3

Notas al pie

[1]  Correo electrónico: gabriela.andrades@mail.udp.cl, claudia.nunezc@mail.udp.cl

[2] La presente publicación resume parte de los hallazgos encontrados en la tesis de investigación “Supermercados, tarjetas de crédito y crisis alimentaria: entre la segregación y la malnutrición” realizada en colaboración al proyecto Fondecyt Nº 11180099, “Agriculturas campesinas e indígenas en movimiento: sistemas alimentarios alternativos y el giro logístico en el gran Santiago”. Investigador responsable, Martín Arboleda