Personas surcoreanas llegaron a Santiago de Chile en la década de 1970 para establecer negocios en la manufactura textil, el comercio de ropa y la venta de productos generales. Este artículo examina cómo la llegada del Hallyu (la “ola coreana”) ha impactado las experiencias afectivas de racialización de sus hijos e hijas adultos como chilenos de ascendencia coreana.
A partir de doce entrevistas semiestructuradas y observación participante, describimos cómo estas personas narran el cambio en sus experiencias de racialización en el contexto del aumento de la popularidad del K-pop y los K-dramas en Chile. En sus propias palabras, aunque seguían siendo “raros”, ahora también eran “cool”.
Destacamos las formas ambivalentes en que responden y reinterpretan experiencias previas de racismo a la luz de la reciente comercialización exitosa de “lo coreano”. A través del enfoque de las emociones racializadas, mostramos que, si bien valoran los efectos positivos del Hallyu, también expresan resentimiento y escepticismo respecto de su capacidad para reconfigurar las jerarquías raciales. Poner énfasis en las emociones racializadas permite visibilizar los desafíos multidimensionales que implica abordar el racismo estructural y cotidiano en sociedades cada vez más diversas.
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